LA FELICIDAD DE PERDONAR

LA FELICIDAD DE PERDONAR

“El perdón no es un acto ocasional, es una actitud constante”

Marthin Luther King Jr.

Ricardo era un joven con poca suerte en el amor, pero con cualidades sobresalientes, como la honestidad, el respeto a la vida y a las personas, humilde, trabajador, temeroso de Dios.

Martha era una mujer de hermosa apariencia, trabajadora, con cualidades sobresalientes, como la bondad, humildad, la virtud. Sus padres siempre le habían inculcado el respeto a toda persona, sin distinguir clases o raza. Cristiana creyente y temerosa de Dios.

En una oportunidad de esas que puede tener cualquier persona, Ricardo conoce a Martha y le gustó físicamente. Sin embargo Ricardo no deseaba declararle su amor sin antes saber quién era ella. Que clase de persona era, si era honesta, trabajadora, bondadosa, compasiva, si temía a Dios; o era todo lo contrario a eso. Entonces Ricardo pide referencias para saber qué clase de persona era Martha. Todas las referencias eran sobresalientes. Entonces, Ricardo se enamora no solo de su apariencia física, si no también de su bella personalidad que le habían referido.

Llegó el momento de declarar sus sentimientos a Martha y con una sonrisa de oreja a oreja, con su corazón palpitando a mil, y un ramo de flores, Ricardo le declara sus sentimientos a Martha.

Ella, sin embargo, lo miró de arriba a abajo, y se enojó muchísimo!! con él, ella le dijo una sarta de improperios, que él se quedó inmovilizado, y solo le quedó retirarse acongojado y triste por lo sucedido. ¿Qué habrías hecho tú en el lugar de Ricardo?

Ricardo no entendía como una mujer con todas esas cualidades que le habían referido, podía actuar de esa manera. Meditó y meditó acerca de lo sucedido. Ricardo pensó que quizás sólo era una mala reacción pues cada persona reacciona de diferentes formas a cada situación en la vida. Él llegó a la conclusión que, ella aún que sí tenía muy buenas cualidades, seguía siendo humana, capaz de cometer errores. Entonces él como era, temeroso de Dios, decide pasar por alto esa reacción, y perdona a Martha en su corazón. ¿Habrías hecho tú lo mismo? Ricardo, sin embargo, tenía bien claro que quizás no tendría otra oportunidad con Martha. Pero él no quería que las cosas quedaran así, peleados de por vida, al menos aunque que no sean novios o esposos, puedan llegar a ser buenos amigos.

Entonces él decide acercarse y pedirle perdón por lo sucedido – aún que él no había hecho nada malo, pues declararle sus sentimientos a una mujer no es un pecado, y él no fue quien faltó el respeto, decidió tomar la delantera en pedir perdón. – Ricardo que sentía mucho cariño por Martha, se acerca y le pide perdón por lo sucedido. Ella, porque era una mujer bondadosa y virtuosa, sonríe, y es ella quien se disculpa por lo sucedido. Ambos se disculparon y mostraron que las cualidades que tenían eran ciertas. Aunque nunca llegaron a ser nada, quedaron como buenos amigos, pues su temor a Dios y la manifestación de sus buenas cualidades hicieron que su amistad se fortaleciera con el tiempo.

¿Es solo una bonita historia con un final feliz?1No. Siempre se ha dicho que para que un matrimonio funcione, es necesario saber pedir perdón y saber perdonar, ¿verdad?

El perdón no solo es un asunto que se deba considerar en el matrimonio. Es parte de la vida diaria, pues todos somos humanos y todos cometemos errores.

Cuántas veces alguien te ha ofendido, piensa por un momento, ¿cuántas veces, tu cónyuge, o tus hijos, o tus parientes o amigos, o personas desconocidas te ofendieron hoy? ¿Cuantas se disculparon? ¿Cuántas veces tú perdonaste? Estamos rodeados de personas humanas imperfectas que cometemos errores todos los días de nuestra vida. ¿Y no es verdad que cuando nosotros cometemos un error, nos gustaría que nos perdonen? ¿Por qué entonces no hacer lo mismo nosotros?

Lamentablemente, pocas personas saben pedir perdón y pocas personas saben perdonar.

¿Estás tú dentro de esas pocas? Pues ¡te felicito!, y te encomio a seguir haciéndolo. Porque aunque nadie se disculpe con nosotros, o nadie de él perdón. Nosotros seguimos haciéndolo porque eso nos da felicidad. Cuando tú perdonas de corazón, te sientes bien contigo mismo(a). Es como que agarras la basura que hay en tu corazón y lo limpias perdonando y no guardando rencor. Es allí donde está el resultado de saber perdonar, ¡NUESTRA FELICIDAD!

“El perdón es como lluvia suave desde el cielo a la tierra, es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe”

William Shakespeare
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