“LA FELICIDAD DE DAR”

“LA FELICIDAD DE DAR”

Marco Antonio estaba sentado en la barra del restaurante 5 estrellas, un restaurante muy lujoso y con clientes exclusivos como Marco Antonio, cuando de pronto él gira la cabeza y en la puerta principal del restaurante observa a un niño que lo veía con tristeza. Este niño tenía carita sucia, ropa muy humilde y cargaba un mesita donde llevaba golosinas para vender.

Marco Antonio, sale para hablar con el niño y le pregunta, ¿tienes hambre?, el niño responde que sí. Marco Antonio lo hace pasar y ambos se sientan en una mesa para clientes exclusivos. Cuando el gerente del restaurante se acerca, Marco Antonio le pide que traiga algo de comer para el niño. El gerente replica y le dice: “La política de este restaurante de 5 estrellas es que solo se atiendan a clientes exclusivos”.

Marco Antonio le dice, ¡déjate de tonterías!, él, ósea el niño, es mi invitado y lo vas a tender como a todos mis invitados que traigo a este restaurante, a menos que prefieras que vaya a tu competencia y deje de ser tu cliente. El gerente, sin más, le pide a uno de los mozos que atienda al niño.

Entretanto, Marco Antonio conversa con el niño y le pregunta: ¿Cómo te llamas? El niño responde: Miguel. Marco Antonio pregunta: ¿Qué edad tienes? y Miguel responde: 10 años. Nuevamente Marco Antonio pregunta: ¿Vas a la escuela? Y Miguel responde: Si al cuarto año de primaria. Marco Antonio nuevamente pregunta: ¿Y eres buen estudiante? Miguel le dice con gesto un poco triste que más o menos. Marco Antonio nuevamente pregunta y ¿porque estás vendiendo golosinas y no estás en la escuela? Miguel le responde: Tengo que ayudar a mi mamá en los gastos de la casa y trabajo hasta las 4 de la tarde y de allí me alisto para ir a la escuela en las noches.

Luego de que Miguel terminara de comer, le dice a Marco Antonio que tiene que irse porque si no, no va a vender nada. Marco Antonio le compra todas las golosinas que vendía Miguel. Ahora, Miguel le pregunta, ¿Qué puedo hacer para agradecerte? Y Marco Antonio le dice: Quiero que hagas algo por mi:

“Estudia muy duro, para que seas alguien en la vida, un médico, o un abogado, o un ingeniero. Pero solo lo vas a lograr si estudias y te esfuerzas, pues esa es la única manera en que ayudarás a tu familia, y agradecerme a mi por lo que hoy hice por ti”. Miguel simplemente, lo miró y dijo: Está bien y se fue.

Cuando Miguel abrió la puerta para irse, Marco Antonio le dijo con voz fuerte: ¡Miguel!, ¡Gracias!. El mozo que estaba observando preguntó: ¿Porqué le das las gracias si fue usted quien ayudó al niño? Marco Antonio le responde y le dice:

“Siempre que hacemos algo bueno por otras personas que no pueden pagarte por lo que hiciste por ellas te da felicidad, hacer algo por ellos te da la oportunidad de sacar lo mejor de ti mismo y eso te ayuda a crecer como persona humana. Yo estoy más agradecido a Miguel, que lo que él podría estarlo, Miguel me dió la oportunidad de ser feliz y sacar algo bueno de mi mismo.”

Nunca lo olvides: “La verdadera felicidad radica en dar y compartir sin esperar nada a cambio.” Eso hace que siempre demos lo mejor de nosotros mismos y nos hará crecer como personas humanas. Y permitirá que las personas ayudadas también lo hagan con otras personas en la medida de sus circunstancias, formando así una cadena. Si todos hiciéramos lo mismo como Marco Antonio lo hizo, nuestro entorno sería más grato. Y aún que no llegara a ser así, nosotros nos sentiríamos felices en nuestro yo interno y felices con Dios, quien da generosamente a todos y sin echar en cara.

“Hay más felicidad en dar que en recibir”

Jesucristo (Hechos 20:35)

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